sábado, mayo 24, 2014

La grama

La cortada semanal de grama es una actividad que disfruto a plenitud... Me gusta mucho la sensación de encontrar un caos y dejarlo nítido.
Puede que sea un trabajo tedioso, y hasta físicamente demandante, especialmente bajo un sol abrazador, pero mientras tenga salud, seguiré feliz haciendo esa tarea.

Mi técnica para que esta tarea no sea aburrida, es hacer un patrón de corte diferente cada vez: unas veces en círculos (partiendo de la base de los árboles, imitando el efecto doppler, así como en la segunda foto), otras veces siguiendo el contorno de los bordes (como una fresadora), otras veces cruzado, líneas, triángulos, zigzag... Otra ventaja es que el pasto no se acostumbra a ser cortado pa'l mismo lado.

Mi recomendación para tener la grama bien verdecita es mantenerla hidratada, invertir en fertilizante, cortar la grama a la máxima altura de la cortadora y cortarla semanalmente.



Todos en Facebook

...hoy en día hasta el azúcar tiene cuenta en Facebook.  Ya los voy a empezar a seguir!!!


martes, mayo 13, 2014

Casi 6 horas

De acuerdo a mi teléfono, la diferencia horaria entre aquí y Estocolmo son 5 horas y 59 minutos... fascinante!


lunes, mayo 12, 2014

Donde está Pablo?

Como diría el chiste, "aquí toy!"
Gracias por preguntar, y por estar pendiente de "este pecho"...
Como todo el mundo, un poco ocupado con otros proyectos personales, pero en términos generales: felíz, muy felíz!

Por el momento los dejo por aquí, con la esperanza de sacar tiempito para expresarme por estos lares con más frecuencia... Espero que hayan pasado un feliz año 2013 y que lo pasen bien en los 8 meses que quedan del 2014 (si, eso hace que no escribía nada aquí).  Un fuerte abrazo para todos!

Pablo

miércoles, enero 04, 2012

el cabrúfalo

Cabrúfalo
(cornudus ignorantis)
Este magnífico ejemplar puede ser encontrado en culaquier lugar del mundo, y su población ha tenido un notable incremento en las úlimas décadas.  Sus notables cuernos son lustrados y mantenidos en buena forma por su compañera(o), mediante casuales encuentros con otros especimenes generalmente de la misma manada.

En esta foto podemos apreciar una de estas criaturas de genero macho, deambulando despreocupado por los pabellones del Museo Americano de Historia Natural en la ciudad de Nueva York.

Nota: esto pasa cuando la gente se atravieza cuando uno está intentando tomar una foto!

martes, diciembre 06, 2011

época nostálgica

La música y su poder mágico... no es sino escuchar en esta época los villancicos tradicionalesenlatados traducidos, el mega-éxito de José Feliciano "Felíz Navidad", "La Fiesta de Pilito" o "No hay cama pa' tanta gente" del Gran Combo, a Guillermo Buitrago o en fin, cualquier "éxito de balneario", para que instantáneamente lleguen a mi mente las Navidades de infancia, con marranadas, y hasta el olor a pólvora se hace presente.


Fotógrafo: MikeManning
Recuerdo con cariño que en mi casa armábamos el pesebre y el arbolito ± el primero de diciembre, prendíamos las velitas el 7 & 8 (mientras hacíamos panderetas con alambre y tapitas de gaseosa ("Castalia crista-lima" y "freskola") para animar las novenas y cantar los villancicos); luego rezábamos la novena todas las noches desde el 16, y finalmente el 24 el Niño Dios nos traía los regalitos luego de una buena pachanguita entre familiares y amigos. El 28 era la celebración del día de los santos inocentes... Un día triste, pero que celebramos de una forma chistosa, con todo tipo de bromas e "inocentadas".

¿Y el remate?: una semana después despidiendo el año con toda esa música que desde entonces no ha cambiado ni cinco; el himno nacional sonando luego de las 12 campanadas entre risas, lágrimas, gritos de alegría, promesas, abrazos, "te quiero mucho", "¿Cuál 'brindis del bohemio'? si yo voy es pa'fuera a darle la vuelta a la manzana con una maleta pa' viajar todo el año" y un sinnúmero de agüeros y tradiciones que de una u otra forma hacen parte de nuestra personalidad.

Lo último, (que prácticamente pasa desapercibido en Colombia) es el 6 de enero, el "día de los tres reyes magos"; ese es el segundo día de fiesta del año, en el que algunos aún se encuentran con un guayabo terciario, otros están pendientes de las cabañuelas, y otros terminando las vacaciones.
(Otra vez pensando en voz alta: los regalos los trajeron fueron los reyes magos al Niño Jesús... Así que la celebración del 24 debería ser de ir a misa y una cena bien bonita, y los regalitos el 6 de enero...)

(...) pues sí que esta época para mí siempre es un poquito nostálgica; a lo mejor por los recuerdos bonitos, o por el ambiente festivo que se respira en todas partes de Colombia, que no podemos respirar los que actualmente vivimos a mas de cinco kilómetros al norte de Punta Gallinas.


Aquí los dejo con una listica de recuerdos de las Navidades de mi infancia, que a lo mejor vos también te acordás:
- Comerciales de televisión de armo-todo, chispitas mariposa, las cajas de magia de Gustavo Lorgia.
- Los jingles radiales de Caracol y Café Águila Roja
- Las crueles marranadas (que barbaridad!)
- Los comerciales radiales del "cuco amarillo" para la suerte del almacén "el combate y el totazo"
- Voladores, tacos, volcanes, totes, silbadores, chorrillos, luces de bengala y cuanto artefacto de pólvora que haga bulla y huela a rayo molido.
- El "año viejo" (todos los artefactos de pólvora mencionados en el recuerdo anterior, contenidos en un muñeco de trapo tamaño real, que se quema a las doce de la noche del 31 de diciembre).
- el noticiero 24 horas, la noche del 28 de diciembre, donde presentaban todos los errores y cosas chistosas que no pasaron al aire durante el año.
- Caminar por la avenida "la playa" a disfrutar de los alumbrados.
- Mi tía Marta o mi tía Magüisa llevándonos de paseo a los primitos por toda la ciudad para ver los barrios decorados con lucesitas de Navidad.

... Con toda confianza puedes escribir tu recuerdo navideño en forma de comentario aquí abajo.

Leer con voz de locutor:
"Felíz Navidad y un próspero año dos mil doce, son los mejores deseos de Pablöspina, Señora y familia!"

lunes, noviembre 07, 2011

70mph

[70 millas por hora (+/-112.5 kilómetros por hora) es la velocidad máxima permitida en una autopista cerca de donde vivo.]

Muchos familiares y amigos se burlan de mí por viajar siempre a la velocidad máxima permitida (o menos), porque yo soy de los que usan frecuentemente el botoncito "cruise-control", programado siempre a esta velocidad.

"Mi abuelita maneja mas rápido que vos" me dicen algunos en tono burlón, a lo que simplemente respondo "muy chévere para tu abuelita..."

Siendo ingeniero, no puedo evitar recoger observaciones, analizar tendencias, sacar conclusiones y hacer recomendaciones... una de esas observaciones, es que a la gente que pasa por mi lado 'a mil' haciéndome la señal de 'perdedor',(en la mayoría de los casos) me los encuentro en el próximo peaje, señal de 'pare' o semáforo... Inclusive algunas de estas observaciones las he hecho en "carne propia", y no falla... y cabe anotar otra observación: la diferencia en el consumo de gasolina manejando más rápido.

Pero yo me pregunto ¿cuánto tiempo en realidad se ahorra uno manejando mas rápido? y ¿sí vale la pena el riesgo?
El "riesgo de manejar rápido" yo lo defino como la alta posibilidad de terminar envuelto en un accidente o en el mejor de los casos, de tener una incómoda conversación con un policía.

Al manejar más rápido, (por sentido común) se reduce el control sobre el carro, sobre todo la efectividad de los frenos. Pero adicionalmente algunos conductores creen haber desarrollado cualidades 'multi-tarea' al volante por encima del resto de los mortales, y a la velocidad le suman una conversadita por celular o envían un mensaje de texto, mientras siguen instrucciones del navegador (GPS) comiendo hamburguesa y cambiando la canción mientras pelean con otros conductores "lentejas".

Otra observación en este grupo de discípulos de 'Speedy-González' es que manejando a velocidad máxima se les ve en el retrovisor respirándote en la nuca, haciendo mala-cara y aleteando como gallinazo en celo, porque no se te pueden pasar. Esas sesiones de alegato individual no deben ser nada buenas...

Mi madre (que es una sabia, y yo su pequeño salta-montes) tiene una analogía para esta situación (palabras más, palabras menos): "todo lo que sale de la boca es como un regalo que uno está dando; en este caso toda esa mala energía que estos individuos están generando es 'el regalito' que te están enviando, pero como no lo alcanzas a escuchar, el 'regalito' nunca fué entregado, entonces ¿qué pasa con un regalo que no se entrega? el que lo está dando se tiene que quedar con él".

Bueno, pero volviendo al caso de un accidente por exceso de velocidad, generalmente los que llevan del bulto son otros conductores que quizás manejan con precaución porque transportan en sus carros lo mas preciado de sus vidas: sus familias; o quizás porque les costó mucho trabajo conseguir ese carro, o porque simplemente hacen su parte en la sociedad y se ciñen a las reglas.
[Ah!, y hablando de accidentes no solo hay inocentes envueltos sino las monumentales demoras en la carretera, dependiendo de la gravedad del accidente.]

[Conclusión (o mas bien "invitación")]
Dejemos el afán, cumplamos con las reglas y vivamos felices libres de stress... sé buena-gente!

[Conclusión #2]
Como dice el video de 'por qué los Colombianos somos tan pobres' en youtube: "nos falta disciplina", pero no solo a los colombianos sino a todo el mundo...

[Referencias]
- Video en Youtube: http://youtu.be/lzuLYV8PLhw
- Enlace a sistema de puntos y revocación de licencia para conducir, DMV VA: http://www.dmv.virginia.gov/webdoc/citizen/drivers/points_6.asp
- Urbanidad de Carreño: http://www.amazon.com/Compendio-Manual-Urbanidad-Maneras-Spanish/dp/1167749804/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1320531323&sr=8-1

sábado, setiembre 24, 2011

el deporte es salud

Hace como 2 meses fuí invitado a participar en una carrera de 5 kilómetros en Arlington, VA al ladito del Pentágono [una forma de rendir tributo a las víctimas de los ataques terroristas en NY, PA & VA (décimo aniversario)].
La inscripción me costó 30 estacas e incluía el número para poder participar, una camiseta de manga larga conmemorativa del evento, agua y algo de comida al finalizar la carrera.

Como preparación para la carrera, y en vista de que hace bastante tiempo que no hago ni pío, semanas antes de la carrera comencé a trotar en el barrio donde vivo. Sudando la gota gorda pero tomándome mi tiempo, relajado y sin afán cada día de por medio.

[Se llego el día.]
Al llegar a la carrera, el ambiente era espectacular... Un mar de gente calentando y estirándose, apiñados como en lata de sardinas en medio de un contingente de policías con chalecos anti-balas, camiones de bomberos (que con las escaleras completamente extendidas servían como asta para una bandera americana extra-grande) y una banda universitaria que al ritmo de tambores y trompetas servían como antesala de tan esperado evento.

Los atletas, algunos orgullosamente usando camisetas conmemorativas, camisetas de previos eventos, del FBI, policia, bomberos, ejercito, etc; otros con su atuendo aerodinámico completamente adherido a su piel, dejando poco a la imaginación. El común denominador?: audífonos blancos.

Después de estirar un poco y dar tres brinquitos como todo el mundo, comenzó la carrera. Todo era alegría: algunos espectadores a lo largo del trayecto apoyaban a los atletas entre gritos y aplausos. Agentes de la policía bloqueaban las calles en sus patrullas delineando la ruta. También habían bandas de rock tocando "should I stay or should I go" y otros clásicos del rock.

Todo el rato traté de mantener el paso de mi amiga, que es una veterana en cuestión de maratones, y creo que hice un buen papel. La ruta estaba diseñada en forma de circuito para que la salida y la llegada fueran la misma, pero desconocía los detalles. Cuando nos estábamos acercando al punto de partida después de lo que pensé que fue una eternidad, un sentimiento de alivio inundó mi mente y mi pecho al sentir que este suplicio llegaba a su fin, pero entre mas nos acercábamos mas lejos veía el retorno... Y ahí fué cuando apareció el nefasto letrero de "2 millas"... Nooooooo!!!! Eso significaba que no había completado ni dos terceras partes del recorrido, e inmediatamente el cansancio me lanzó una inclemente bofetada, forzándome a caminar por unos minutos para recuperar el aliento.

Mientras veía pasar a la gente por mi lado asemejando una alegre manada de gacelas en la selva, yo me estaba lavando el cerebro con el famoso cántico de la fanaticada mexicana de fútbol "si-se-puede!... si-se-puede!...". Un par de minutos después, fui víctima de un doloroso calambre en la nalga izquierda [aparentemente no calenté bien las nalgas, y a manera de nota aclaratoria, no estoy interesado en aprender, así que por favor no me manden sugerencias]. Luego de unos cuantos metros, el calambre se me extendió a la pierna, y ahí fué comencé a caminar medio 'choneto'... La gente a los lados me seguía apoyando "bien! Buen trabajo! Sigue así! Eres lo máximo! Animo!..." y yo con una sonrisa externa, pero mentando madres por dentro.

Después de un buen rato de caminar con el rabo entre las patas en el parqueadero del Pentágono a lo largo de la ruta, pasé al lado de un grupo de 15 gaitas escocesas y un militar con su familia saludando la bandera; un emotivo cuadro que coincidió con una inyección de energía que me sirvió para salir corriendo como una zebra perseguida por un hambriento león. A buena hora, porque ya estaba viendo a los últimos participantes.

Y así, como alma que lleva el diablo crucé la meta entre aplausos y algarabía. Una vez cruzada la meta, un oficial militar me hizo entrega de una medalla de oro conmemorativa al evento por llegar entre los primeros 686 participantes entre 4212. Ese es el pensamiento positivo; el pensamiento real es que ocupé ese puesto, pero de atrás pa' delante (por lo menos no fui el último → consuelo de perdedores).

[Después del final.]
Y después de semejante tortura, todos los participantes descansaban desparramados en la calle mientras compartían sus experiencias con la boca llena de exquisitas delicias culinarias: pizza grasosa, perros calientes, hamburguesas, coca-cola, cerveza... Mejor dicho: todo lo necesario para recuperar todas esas calorías que habíamos perdido una hora antes.

Aun con media pizza en la mano, noté la presencia de una cola kilométrica en la carpa de un quiropráctico avispao' y algunas ambulancias asistiendo a unos cuantos corredores conectados a tanques de oxígeno acompañadas por palabras de aliento.

Tres días después, mi organismo se encargó de recordarme la ubicación exacta de todos y cada uno de mis músculos, sin mencionar que mis fieles tenis para correr me dejaron una peladurita en la planta del pié derecho.

Esta maravillosa experiencia, me sirvió de zarandeo: una alerta que me hizo consciente de la pauperrima resistencia física que tengo; así que espero que este relato me sirva de auto-compromiso para hacer algo al respecto. Hasta pronto, y espero que ustedes también cierren el pico y empiecen a hacer cardio, para poder estar entre los 100 primeros de verdad.